Proyecto EuroGÉNESIS, el Origen de los Compuestos Químicos que conforman la Materia de nuestro Universo Imagen: Detalle de la Nebulosa del Velo, los restos observables de una antigua estrella de la Vía Láctea que hace unos 7.500 millones de años explotó en una supernova, expulsando al espacio material procesado termonuclearmente | Daniel López (Observatorio del Teide) Vía NASA
Darwin, en su imprescindible libro “EL Origen de las Especies” publicado en 1859, nos enseño el camino para responder a una de las preguntas fundamentales de la humanidad
¿De dónde Venimos? Si seguimos impertinentes, haciéndonos preguntas de alto calado llegaremos a la siguiente demanda:
¿Qué Somos?, otra de las grandes cuestiones que los seres vivos pueden hacerse. En nuestros días solo una especie viviente (que sepamos) puede plantearse este interrogante. En cierta entrevista escuche una respuesta a esta consulta por parte de Juan Luis Arsuaga, su solución era aparentemente sencilla: SOMOS MATERIA CONSCIENTE.
Todo nuestro Universo conocido, incluido nosotros mismos, está constituido por materia. Toda la materia que conocemos está a su vez formada por átomos, que agrupados de cierta forma constituyen los distintos elementos químicos presentes en nuestro Universo.
Existen 93 variedades atómicas en forma natural, a las que hay que sumar dos docenas de especies sintetizadas artificialmente en el laboratorio. Sin embargo, no todas ellas presentan la misma abundancia en el Universo: hidrógeno y helio son, con diferencia, las dos especies con mayor presencia.
En 1957 se publicaron dos trabajos pioneros sobre el origen de las “especies” químicas, publicados por E.M. Burbidge y colaboradores, y por A.G.W. Cameron.
Una iniciativa reciente que persigue arrojar luz en este campo, recogiendo el testigo de una miríada de esfuerzos anteriores, es el ambicioso proyecto EuroGENESIS. A través de un enfoque multidisciplinar y transnacional, este proyecto pretende ahondar en el origen de los elementos, a lo largo de los distintos episodios que configuran la historia nuclear del Universo, desde el Big Bang a nuestros días. Pretende también dar respuesta a cómo la materia presente en el cosmos, formada por estos mismos elementos, ha devenido compleja, hasta el punto de hacer posible la emergencia de la vida.
Según los últimos estudios, el Universo primitivo era químicamente muy pobre: la síntesis de elementos durante las primeras etapas del Universo (la llamada nucleosíntesis primordial) se limitó a un puñado de especies ligeras: dos isótopos de hidrógeno (protio y deuterio), helio (helio-3 y helio-4) y litio (litio-7), producidos a temperaturas cercanas a los 10 elevado a nueve grados Kelvin, entre 200 y 1.000 segundos después de la explosión. El resto de especies químicas, desde el hierro presente en nuestra sangre al calcio de nuestros huesos, pasando por el silicio de los chips de ordenador, tuvo que esperar a la gestación de las primeras estrellas, unos 180 millones de años después.
Las estrellas constituyen verdaderas factorías de transformación nuclear, crisoles donde la materia primordial se forja en núcleos más y más complejos. Mediante episodios más o menos explosivos, las estrellas retornan parte de este material procesado termonuclearmente al medio interestelar; materia en la que, cual ave fénix, volverán a gestarse nuevas generaciones de estrellas, enriquecidas progresivamente en materiales más pesados que el hidrógeno y el helio. Sin el concurso de los procesos nucleares que tienen lugar en las estrellas no habrían aparecido jamás las moléculas de la vida. De hecho, debemos nuestra propia existencia a una improbable combinación de factores, entre otros a la existencia de las estrellas.
Fuente:
El País